Cuando un chiste deja de ser chistoso

¿Hasta cuándo deja de ser aceptable el humor?

Humor es la expresión o sentimiento que se produce cuando le encontramos el lado gracioso, cómico o risible a diversas situaciones. Por lo general, la palabra humor la asociamos inmediatamente a la risa. Una persona de “buen humor” se caracteriza por tener vivacidad, alegría, entusiasmo e ingenio para buscar el lado amable de las cosas, pero ¿Qué sucede cuando ese humor sobrepasa los límites y deja de ser amable?

¿Puede alguien ejercer su libertad de expresión para burlarse de algunas situaciones con el fin de reír? ¿Por qué muchas veces nos reímos de lo que no debemos?

Claro que no debería haber límite para la comedia, pero el burlarse o decir un chiste de una tragedia, es lo peor que puede hacer un comediante.

Estos son algúnos ejemplos de ocasiones en que los comediantes o cuenta chistes han tenido un rotundo fracaso al hablar de una tragedia como si fuera un chiste:

El 5 de junio de 2009 una tragedia cimbró a todo México; en Hermosillo, Sonora 49 niños murieron cuando tomaban la siesta en la Guardería ABC, otros 76 resultaron heridos, todos de entre cinco meses y cinco años de edad. 

La mayoría de personas que supo de la tragedia se indignó ante la magnitud del desastre, el cual destapó una serie de irregularidades del gobierno del presidente en turno, Felipe Calderón.

Las imágenes del dolor de los padres que perdieron a sus hijos conmovieron a la sociedad, pero hubo quién quiso hacer de la tragedia un chiste.

“Platanito Show” un famoso comediante en México en ese entonces, se expresó de la tragedia de esta manera:

“¿Saben de qué murió Michael Jackson? Que de desesperación; que porque le quemaron una guardería allá en Sonora. No se burlen, güey. Pobres chavitos al pastor. No sean culeros. Aparte ya no hay guardería, ahora abrieron un changarrito que llamaron ‘Kentucky Fried Children’

De inmediato, la ola de comentarios en contra del comediante se levantó en redes sociales muchos exigiendo su salida de la televisión y pidiendo a la Secretaría de Gobernación la cancelación de sus shows por burlarse de la tragedia.

Aquí claramente el comediante se pasó los límites, su chiste dejó de ser gracioso y mostró una persona insensible y falto de credibilidad.

El humor como medio de expresión

Algunos expertos aseguran que el humor, especialmente chistes o bromas, son una manera de desahogar nuestros miedos, muchas personas intentan reírse de cosas “crueles” para sobrellevar la tragedia o verle el lado positivo; lo hacen en la intimidad de sus hogares, pero el problema resalta cuando el chiste se hace en público y los receptores lo interpretan como una falta de respeto o crueldad.

¿Cuándo un chiste deja de ser gracioso?

En la sociedad, las personas suelen hacer chistes de cualquier situación todo el tiempo, pero siempre hay que tomar muchos aspectos en cuenta para reconocer cuando hemos sobrepasado el límite, a continuación, te dejamos una breve guía:

Cuando te burlas de la apariencia de otra persona: Tal vez la situación más frecuente en cuanto a humor se refiere; chistes que se burlan de la estatura, color de piel o complexión de otra persona, estos sobrepasan el límite cuando la persona involucrada se ve afectada emocionalmente, realizar este tipo de chistes puede convertirse en bullyng o mobbing.

Cuando el contexto social no lo permite: Como el ejemplo que mencionamos, hacer chistes sobre alguna tragedia o evento nacional e internacional no siempre es bien visto. Para saber que fibras podemos mover con un chiste hay que tener el instinto de saber en qué etapa de duelo se encuentra la sociedad ates de soltar un chiste que pueda ofender y herir los sentimientos de las víctimas de un suceso trágico. 

Cuando es discriminatorio o sexista: Definitivamente son las bromas que nunca deberían usarse, cuando te burlas de sectores en específico, ya sea por condición social, raza, religión, origen étnico, preferencias sexuales, sector laboral o género.

Se ha comprobado que realizar chistes de este tipo estigmatiza al sector o grupo afectado, por ejemplo, los chistes sexistas que muchas veces minimizan a la mujer y de alguna manera ejercen violencia contra la mujer.

Entonces decir chistes no es tarea fácil, tomando en cuenta que hay que evaluar todas las posibilidades en que pueda ofenderse a alguien o hablar sobre temas sensitivos.

Los chistes son reflejo de la personalidad.

Hay un dicho muy popular que dice “entre broma y broma la verdad se asoma” es por eso que hay que tener la suficiente inteligencia y madurez emocional al momento de realizar un chiste o broma, ya que muchas veces los chistes son un reflejo de nuestra verdadera personalidad, además una persona que se la pasa haciendo chistes de todo pierde credibilidad y la gente que la rodea poco a poco deja de tomarla en serio. 

¿Qué la risa es la mejor medicina? Tal vez sea cierto, pero lo que para ti puede ser gracioso para otros simplemente no, así que piénsalo bien antes de contar tu próximo chiste.